Protección orgánica de tus plantas sin químicos agresivos. La textura de la lana forma una barrera natural contra invertebrados de cuerpo blando.
La textura de la lana dificulta el desplazamiento de babosas y caracoles.
Actúa durante semanas sin necesidad de reaplicación frecuente.
Al degradarse, aporta materia orgánica y nutrientes al suelo.
Perfecto para huertas urbanas, jardines y balcones.
Combiná el repelente con el fertilizante natural de lana para mejores resultados